Celler Josep foraster

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Tras cuatro generaciones de lucha y dedicación, tenemos el placer de visitar el Celler Josep Foraster ubicado a escasos minutos del centro de Montblanc, capital de la comarca Conca de Barberà, y villa medieval. Murallas, torres, puentes y leyendas hacen de este emplazamiento un lugar único e histórico. Es muy recomendable visitarlo por la semana medieval coincidiendo con Sant Jordi el 23 de abril.

Invitado por mi buen amigo Joan de www.vinassos.cat y acompañados de Sara de www.thewinetruck.cat nos recibe a las puertas de la masía Ricard Sebastiá, la actual generación al frente de este proyecto familiar.

Familia Foraster.

Al entrar en la masía, nos encontramos con un pequeño museo con herramientas usadas a lo largo de los años para el cultivo de la vid aprovechando Ricard para contarnos los inicios de la bodega. “Todo empieza cuando los padres de mi tío Josep Foraster Civit, recuperan la masía Finca Mas Foraster años después de que terminara la Guerra Civil. Con el tiempo mi tío Josep fue quien empezó la aventura de hacer vinos propios pero por desgracia, y cuando las cosas parecían asentarse, mi tío sufrió una enfermedad y falleció. En aquel momento la familia tenía que decidir si seguir adelante o dejarlo”.

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La MV Agusta del abuelo de Ricard. Restaurada con piezas de DERBI.

Con nostalgia, Ricard explica que fue su madre quien tomó las riendas saliendo adelante y que su padre ayudaba en la bodega mientras compaginándolo con su trabajo. Ricard, que estudiaba derecho, poco a poco se iba incorporando al proyecto familiar, reconoce que “aquello fue como volver a empezar”. A día de hoy es el enólogo y quien orgullosamente sigue con el Celler Josep Foraster llegando a una producción de 160 mil botellas y 25 hectáreas de viña propia de viticultura ecológica.

Actualmente cuentan con varias referencias en el catálogo que, principalmente, se distribuyen en Catalunya, Baleares y algunas zonas de España, aunque también han sido capaces de llegar a mercados internacionales como el belga, holandés, Japón, China y los Estados Unidos, del cual este último, Ricard se siente muy satisfecho con la buena aceptación que tienen sus vinos de uva Trepat.

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Sala de catas de la bodega Celler Josep Foraster.

Con la introducción histórica subimos a la buhardilla ahora reconvertida en una acogedora sala de catas donde nos tiene preparado un espectacular desayuno con quesos y embutidos de la comarca. En la bodega se elaboran dos líneas de vinos. Una línea más comercial, destinada a gran superficie y la que les permite hacer la segunda línea de vinos más cuidados y con identidad.

Es esta segunda gama, es la que nos ofrece a probar Ricard, que nos cuenta que “lo importante en estos vinos es el trabajo constante que se hace en viñedo, solo trabajamos con uva propia y viticultura ecológica. Con una buena base se trabaja mejor en la bodega. Buscamos la identidad de la variedad y del territorio”.

Cata de vinos.

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Cata del vino blanco Blanc Selecció 2019

Empezamos probando el Blanc Selecció 2019. Un blanco de uva Garnacha Blanca, Macabeu y Chardonnay con un paso por barrica. En aroma me gustó mucho, como la barrica acaricia el vino pero no lo carga, y ya en boca si es cierto que se me quedó un poco corto de intensidad. Seguimos con otro blanco, Brisat del Coster 2020, de Macabeu. Un vino que macera y fermenta con sus pieles dando más carácter y matices al vino, a la vez que complejidad, por lo que necesita dejar que se oxigene o pasarlo por un decantador. De aroma perfumado, fácil de beber y post gusto largo, te deja satisfecho.

Nos sentimos a gusto y relajados, que todo fluye. En el Celler Josep Foraster te hacen sentir mejor que en casa. Con la pandemia esta es la primera visita a una bodega en mucho tiempo y la conversación entre vino y vino se dilata perdiendo la noción del tiempo. Hacía meses que necesitaba una dosis de esta medicina y no me refiero al vino, sino a la de compartir mesa con gente y una buena charla de lo que nos apasiona.

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Vinos tintos Trepat y Les Gallinetes.

Pasamos a los tintos donde el protagonismo cae sobre el Trepat, la variedad autóctona de la Denominación de Origen Conca de Barberà donde elaboradores y consejo regulador han realizado un duro trabajo de divulgación de las peculiaridades y matices que la caracterizan.

 Primero Les Gallinetes, con un coupage de Trepat y Garnacha, de color rojo picota, no muy intenso pero que enamora. Aromáticamente es muy agradable y goloso, te pide ser bebido y como vino de entrada a esta gama más personal de Ricard no hay que darle muchas vueltas. Está rico y su finalidad es agradar y disfrutar. Seguimos con el Trepat, y sí, valga la redundancia, el vino es monovarietal de uva Trepat. Ricard nos cuenta que “el trepat es un vino que combina muy bien con buena parte de la gastronomía, que por su singularidad realza los sabores del plato sin enmascarar”.

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Cava Trepat Brut Rosé – Josep Foraster.

Algunas de las características de esta uva son: capa baja en el color, de aromas a fruta roja y especias, la más notoria es la pimienta blanca, en boca ágil y estructura suave. Ricard explica que “es una variedad difícil de trabajar y con la que tener mucho cuidado. En ocasiones puede darte algún susto y no salir como uno quiere. Hemos tardado algún tiempo en acertarle el punto”.

Siendo solo cuatro personas sentadas alrededor de una mesa y con más de dos metros de separación, la cata se vuelve un coloquio del momento en el que vivimos y cómo adaptar el enoturismo a los nuevos tiempos y conseguir llegar al consumidor. Ricard se levanta y nos trae dos vinos extra para probar con un significado especial para él. El Julieta, un tinto con mucho cariño que recibe el nombre en honor a su madre, Julieta Foraster Civit, y a su hija. Y el Cava Rosé Brut Reserva que triunfa en los EEUU y que pone la guinda a una jornada sensacional.

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cata de vinos con DO Conca de Barberà.

La Bodega.

Viendo que se nos echa el tiempo encima charlando, continuamos la visita por la bodega. La sala de crianza, un lugar tenue y silencioso donde se afinan los vinos principalmente en barricas de roble, aunque recientemente Ricard ha incorporado unos huevos de hormigón donde reposan el Trepat y el Julieta. Pasamos a la sala de depósitos, una de las naves principales de la masía y donde más se trabaja durante una parte del año con remontajes, filtrado y entrada y salida de vino hacia la embotelladora. Justo al lado nos encontramos con otra nave, ya de reciente construcción, con la zona de recepción de uva en la vendimia y un sistema automatizado que hace llegar el mosto a los depósitos de inoxidable.

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Por último y para despedir esta magnífica jornada paseamos por los viñedos de la finca, ahora desnudos de sarmientos por la poda que se hace en invierno a la espera de que llegue el buen tiempo con la primavera y se produzca una explosión de vitalidad.

CONTACTA para una experiencia enoturística como esta.

  • Tel: +34 977 86 02 29
  • Info: info@josepforaster.com
  • Visitas: jf@josepforaster.com

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