Honda CRF 250 Rally

El juguete para niños grandes.

Por allá el 2017- 2018 Honda nos presentava la versión Rally de la CRF 250cc. Una terminología que muchos asociamos a durabilidad, ligereza, offroad, diversión, aventura,…

Aunque en sus inicios esperábamos que la dotaran de un motor de mayor cilindrada, como podría ser el de su hermana mayor la CRF 450cc, Honda decidió mantener el monocilíndrico de 250cc de la versión L. Lo que nos puede llevar a pensar que la marca nipona priorizó otros mercados, donde este tipo de motos tienen más aceptación que el europeo.

Es una moto que des de sus primeras fotos en las redes ya le puse el ojo encima, entrando en las quinielas a la hora de cambiar de montura. Estéticamente me atrae mucho, con ese carenado estilo Dakar y carácter aventurero. Por eso en cuanto pude no deje pasar la ocasión de probarla para saber si se ajustava a lo que querría. Al final me decidí por la Versys 300X, pero ya os adelanto que si pudiera tener otra moto en el garaje muy posiblemente sería la CRF 250 Rally. Pensando en mi cartera claro…

Primeras sensaciones:

Recogí la moto en el concesionario oficial Honda CERVEMOTO de Reus (Tarragona) sin oponerse a que la probara en todos los terrenos y que explorara las posibilidades.

Solo con ponerte al lado te das cuenta que es alta, bonita, de líneas suaves, estilizada pero con el punto agresivo del DAKAR, y simple pero bien acabada. Al subirte a la moto el largo recorrido de las suspensiones se comprime con facilidad y es que el tarado es un poco blando. Si mides 1,70 m como yo, llegaras de puntitas al suelo, pero no será un inconveniente por que con sus 160kg se maneja bien en parado. La posición de conducción también me pareció cómoda. Brazos ligeramente flexionados, espalda recta, piernas casi a 90º y buena posición de los pies en las estriberas.

En marcha:

Una de las cosas que me gusta en las motos, que pruebo o tengo, es que entren bien las marchas, algo que no me gusto de la TRK o la SWM Super dual, que no eran del todo precisas, y sí en la Rally y mi Versys.

En CIUDAD es práctica flirteando entre coches y calles con soltura gracias al buen ángulo de la dirección. El motor es dócil y elástico, permitiendo alargar cada una de las marchas y no estar cambiando constantemente. Sí tu recorrido en ciudad es de frenar y acelerar a menudo, tendrás la sensación de estar en un barco, ya que el tarado blando y el recorrido de la suspensión te proporcionaran esta sensación de vaivén, que me hizo recordar a las motos Trail de los 90 cómo la Yamaha XT 600 de mi padre o la BMW F650 de un vecino.

Salgo de la ciudad incorporándome a la AUTOVIA, momento en el que podemos pensar en los puntos flojos de esta moto ya que no està echa para este tipo de vías más rápidas y que no serían del todo su habitad habitual. De lo primero que me percato, es la buena protección que ofrece su pantalla y lo bien recogidas que quedan las piernas tras el carenado de plástico conduciendo a los límites legales, y es que el aire fluye por encima de mi casco sin gener cansancio.

Aprovecho un adelantamiento para forzar un poco el motor y retorcer el puño del gas. Sin darme cuenta y no notar un exceso de fatiga o vibraciones observo los 130 km/h y aunque es capaz de esto, y un poco más, no es una velocidad a la que exponer el conjunto mucho tiempo. Para un adelantamiento o salir de alguna situación comprometida basta y de sobras. Una vez más la Rally me sorprende gratamente.

En carreteras de enlace entre pueblos y con curvas que tanto nos gustan, la CRF se muestra ágil y divertida, pudiendo jugar con la parte alta del cuenta revoluciones para dotar al motor de más alegria proporcionando una conducción más deportiva. Sin olvidar que en el tren delantero llevamos una rueda de 21″ y neumático de tacos, en mi caso acostumbrado a una Naked con rueda lisa de 17″, el paso por curva se vuelve algo más lento y torpe.

Me adentro a una pista que conozco bien, por haberla hecho en bicicleta varias veces, y en seguida me vengo a arriba. Me detengo unos segundos para descontar el ABS con el pulsador que encontramos al lado del tacó-metro y aprovechar al máximo las cualidades offroad de la Rally.

Nota: Siempre que paramos la moto y la volvemos a poner en marcha el ABS se conecta de nuevo. Si estamos en off-road, recordar a desconectar el ABS antes de iniciar la marcha.

La pequeña honda lo pone muy fácil pasando por los obstáculos como si fueran mantequilla. La posición de conducción, de pié, es muy confiable y junto al asiento estrecho (estilo enduro) podrás balancear el cuerpo y apretar las piernas para tener un mejor dominio de la moto. También te permite ir bastante rápido y apurar al llegar a las curvas, que con dar un toque al pedal del freno, podrás hacer derrapar la rueda trasera y girar la moto rápidamente.

La CRF Rally, y la L seguro que también, invitan a meterte en trialeras o caminos de ciertas dificultades aunque tu nivel de pilotaje, en tierra, sea bajo. Podrás aprender, explorar y equivocarte, ya que si no puedes pasar por algun sitio, con sus 160 kg le das la vuelta a la moto y sales del atolladero sin mucha complicación. Y digo esto porque a mi me ocurrió durante la prueba, cosa que con otras motos más pesadas habría tenido un buen problema o directamente no me habría metido en aquel camino.

En Resumen.

La Rally está en un sector de mercado difícil, pasamos de las 125cc a 600cc, o más, con mucha facilidad gracias a la posibilidad de la limitación; y es al cabo del tiempo cuando nos volvemos a montar en una de estas «pequeñajas» que la encontramos un juguete muy divertido, sabiendo como pasarlo muy bien con apenas 25cv, 250cc y 160kg.

Es una moto destinada claramente al offroad recreativo pudiendo meter caña y orientada para aquellos que buscamos sensaciones Trail a un buen precio y sin complicaciones. Que además podremos usar en nuestro dia a dia y si nos lo tomamos con calma también nos permitirá viajar. A lo mejor este no será su punto fuerte, pero creo que la CRF 250 Rally puede sorprender a más de uno.

Me gusta:

  • Estética.
  • Funcionamiento general, mejorando alguna cosa.
  • Bajo coste de mantenimiento.
  • Consumo de 3 L/100km
  • Comodidad (por el estilo de moto que es).

No me gusta:

  • Amortiguador trasero muy simple para uso en campo.
  • Posición de la los botones piña izquierda (intermitentes y botón de la claxon).
  • Protector de manos de serie (mejor ahorrárselos o poner algo más acorde).
  • Calor en la pierna izquierda.
  • Moto solo para uno. Una de las cosas que me hizo escoger la versys.

Las cosas que me gustan de esta moto, me gustan mucho, y las que no, són fácilmente mejorables o assumibles.

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¡Saludos y nos vemos en la carretera 😉 !

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